Baños desde la Prehistoria

Ya ocupada desde la Prehistoria, con una geología llena de covachas naturales, grietas, barrancos, abrigos fue aprovechada para dejar la huella de los antiguos pobladores por medio de pinturas rupestres.

Cuando dio comienzo el desarrollo de la metalurgia

En un pequeño montículo de media hectárea en el límite entre Sierra Morena y la Depresión se localiza el asentamiento del Tambor, que pudo tener una función estratégica ya que conecta la zona metalúrgica de Sierra Morena y la agrícola de la Depresión. Esto puede ser una muestra del desarrollo de la metalurgia, puede que impulsada por una demanda de metal en sociedades como las de las campiñas occidentales del Alto Guadalquivir.

La Edad de Bronce

Es una de las épocas más sobresalientes en la zona, que coincide con el desarrollo de la Cultura Argárica. La estructura territorial se organiza en torno a tres grandes poblados:

  • La Verónica, con funciones de control de toda la cuenca;
  • Peñalosa, destinado al control de las rutas interiores del valle;
  • Cerro de la Obra, para el control de acceso y salida de esta cuenca, canalizando la distribución de productos hacia la cuenca baja.

Sin embargo, hay un segundo grupo de asentamientos, fortificados y con carácter estratégico, que estarían dirigidos al control de vías interiores, minas y afloramientos metalúrgicos.

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Nueva ordenación del territorio: Cástulo

Cástulo va a desempeñar un importante papel, ya que estas tierras se verán inmersas en la política económica que desde este centro se va a ejercer sobre la cuenca metalúrgica.

En el paso del siglo III al II a.n.e. se revitaliza la minería de la plata y se produce una compleja estructura del control del territorio. Algunos de estos lugares ya habían sido ocupados en etapas anteriores, como el Cortijo de Salcedo, Cuesta de los Santos o el Castillo de Baños, que forman una barrera de visibilidad, defensa y control del territorio.

A finales de la época flavia todo este modelo parece sucumbir, ya que no se ha encontrado cerámica en ningún recinto que supere el año 80, y asistimos a una colonización de los valles con pequeños asentamientos vinculados sobre todo a una economía agraria.

Como ejemplo, encontramos el asentamiento de la Ermita de la Virgen de la Encina, donde se han documentado cinco fases constructivas, tres en época romana y dos postmedievales.

Tras la ocupación romana

La ocupación romana nos muestra el desarrollo de una villa, en el que las zonas rústicas y urbanas aparecen diferenciadas, con elementos residenciales como un conjunto termal o una necrópolis de inhumación. Fue sufriendo remodelaciones, produciéndose su expansión, que continuó hasta el siglo V. A partir de este siglo se abandonó, y no volvió a ser ocupado hasta el siglo XV.

Su historia Medieval

Está marcada por la presencia de su fortaleza califal que ordenó construir el califa al-Hakam y que se concluyó en el año 968. Estuvo destinado al acantonamiento de las tropas bereberes alistadas para las campañas contra los cristianos, cuyo lugar de concentración final fue la fortaleza de Gormaz (Soria).

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En el siglo XI, tras el hundimiento y la separación del Califato de Córdoba en múltiples reinos, el castillo atraviesa períodos difíciles. Se convierte en objeto de continuas batallas entre musulmanes y cristianos, que ven una pieza clave para acceder a Andalucía.

Alfonso VII de León se lo arrebata a los musulmanes en 1147, pero después de su muerte, en 1157, la fortaleza recae en manos de los moros. Alfonso VIII de Castilla y Alfonso IX de León llegan a recuperar el castillo en 1189, sin ser éste un éxito definitivo, pues tres días después de la Batalla de Las Navas de Tolosa (1212) la fortaleza vuelve a pasar a ser dominio musulmán.

Hay que esperar al impulso decisivo que dio a la conquista del sur peninsular Fernando III de Castilla, para que el castillo entre en 1225 a formar parte del dominio castellano. El rey lo regala al Arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, y su defensa y guardia es confiada a la Orden de Santiago.

Poco tiempo después, Fernando III integra el pueblo de Baños de la Encina en la jurisdicción de la ciudad de Baeza, de la que dependerá hasta 1626, fecha en la que Baños de la Encina obtiene la condición de villa.

En 1458, en pleno período de disputas nobiliarias en Castilla, Enrique IV le cede la fortaleza a su condestable, Lucas de Iranzo. La decisión provoca el rechazo y malestar de la población, que se niega a cambiar de jurisdicción. En 1466 el regidor de Baeza toma el castillo y lo devuelve a los partidarios del rey.

Ya en la Edad Moderna: estructura jerárquica

Según el Catastro de Ensenada (1752) Baños de la Encina ofrece durante la Edad Moderna una estructura social muy jerárquica.

Tres pequeñas dinastías que se reconocen por sus apellidos llevaban la voz cantante:

  • Los Zambrano y Rivera.
  • Los Caridad Villalobos.
  • Los Molina de la Cerda, con la viuda doña Francisca Luisa de Molina de la Cerda y Soriano en primera posición, siendo la persona más rica del pueblo.

Los conflictos comunales

En 1879 frente a las 1.091 hectáreas de cereal, las 2.535 de olivar o las 3.698 de pastos, había 31.498 hectáreas de monte. Quizás una de las grandes problemáticas que van a vertebrar la vida municipal desde el siglo XVII sea la del suelo comunal, con sus usos y con los sucesivos envites privatizadores, propios de las reformas agrarias liberales.

En el siglo XVII, la villa vive inmersa en un conflicto entre ganadería y agricultura que se saldó del lado de la agricultura, lo que contribuye a la agudización de la crisis de la Mesta.

La Ley de Desamortización Civil de Madoz

Finalmente, en 1855 la promulgación de dicha ley supuso el principio del fin para los montes públicos de Baños. Se produce un movimiento privatizador sin precedentes, que desembocará en la pérdida casi total del extenso patrimonio forestal público de Baños al ser declarados todos sus montes enajenables en plena Sierra Morena de Jaén.

En el siglo XVII, la villa vive inmersa en un conflicto entre ganadería y agricultura que se saldó del lado de la agricultura, lo que contribuye a la agudización de la crisis de la Mesta.

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